Pedro Páramo

Juan Rulfo

Recomendado por
  • @camilarestrepo
    Cien páginas que pesan como mil. Rulfo te suelta en Comala, un pueblo donde todos los que hablan ya están muertos, y te toca avanzar a tientas. Cuesta, sí. Pero esa niebla es el sentido. Sin este libro no existiría Macondo.
5.01 valoración
Publicado
2007
Editorial
Planeta
Páginas
168
Idioma
Español
ISBN-13
9788467025491

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Sobre este libro

La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacío, misterioso, sin vida. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto. Estamos, pues, ante una novela misteriosa y fantástica cuya atmósfera envuelve al lector y lo transporta a un territorio mágico de sorprendentes ramificaciones.

Sobre este libro

La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacío, misterioso, sin vida. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto. Estamos, pues, ante una novela misteriosa y fantástica cuya atmósfera envuelve al lector y lo transporta a un territorio mágico de sorprendentes ramificaciones.

Reseñas de la comunidad

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Leeria

Apenas tiene cien páginas y contiene más que novelas de mil. Rulfo escribió un único libro grande y le bastó. Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre, Pedro Páramo, cumpliendo la promesa hecha a su madre moribunda, y descubre un pueblo donde todos los que hablan están muertos. Lo que hace Rulfo con la estructura es brujería: las voces se cruzan, los tiempos se mezclan, los murmullos llegan desde debajo de la tierra, y tú avanzas a tientas hasta que de pronto entiendes que el lector también está perdido entre fantasmas. Hay que releer párrafos, sí, pero esa niebla es el sentido. Sin este libro no existiría Macondo; García Márquez decía habérselo aprendido casi de memoria. Es seco, polvoriento, fúnebre y bellísimo. Una de esas obras que cambian lo que crees que puede hacer la literatura. Imprescindible.