Héctor Salas

Creador

@hectorsalas

Soy un cobarde que lee terror, esa es mi marca. Duermo con la luz encendida y al día siguiente vuelvo a por más. Misterio y horror, cuanto más atmosférico mejor. El susto fácil no me vale; lo que no se enseña asusta más.

OviedoMiembro desde 2026
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Recomendaciones de @hectorsalas

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  • Portada de Déjame entrar
    Déjame entrarJohn Ajvide Lindqvist
    Una historia de vampiros que en realidad va de la soledad de dos niños en un suburbio nevado y triste. Oskar y Eli me dieron más pena que miedo, y eso es un elogio. Lindqvist coge el tópico y lo hace humano. Incómoda y preciosa a la vez.
  • Portada de El resplandor
    El resplandorStephen King
    El hotel Overlook da más miedo que cualquier fantasma. King mete la locura de Jack despacito, ladrillo a ladrillo, hasta que ya no hay salida. La peli de Kubrick es otra cosa; el libro tiene un corazón que la película congela. Los setos con forma de animales: no digo más.
  • Portada de Gótico
    GóticoSilvia Moreno-García
    Una mansión podrida en el México de los cincuenta y una protagonista con mucho carácter. El ambiente es buenísimo, húmedo y enfermo. El final se me aceleró de más y me dejó algo a medias. Pero por la atmósfera mereció la pena.
  • Portada de El exorcista
    El exorcistaWilliam Peter Blatty
    Voy por la mitad y ya he dormido peor. Blatty se lo toma muy en serio, mucho detalle médico antes de lo sobrenatural, y eso lo hace más creíble y más angustioso. Lo leo solo de día, lo admito. Os cuento si aguanto.
  • Portada de El reloj de sol
    El reloj de solShirley Jackson
    Terror sin sangre, todo atmósfera. Jackson casi no te enseña nada y por eso da el doble de miedo. La primera página, esa de la casa que camina sola, me la sé de memoria. Maestra del escalofrío sugerido.
  • Portada de It
    ItStephen King
    Mil cuatrocientas páginas y se me hicieron cortas, cosa rarísima en mí. La parte de los niños en los ochenta es pura nostalgia; la del payaso, pesadillas garantizadas. Dormí con la luz encendida a mis treinta y tantos. Sin vergüenza ninguna.